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"Aunque
el gobierno de ese entonces hizo todo lo posible por
ocultar esta noticia, en el año 1992 se celebró
una competencia de remeros entre dos equipos, uno compuesto
por trabajadores de una empresa argentina privatizada
y el otro compuesto por sus colegas de una similar japonesa.
Apenas fue dada la orden de partida, los remeros japoneses
comenzaron a destacarse. Llegaron a la meta prontamente.
El equipo argentino lo hizo una hora después.
De regreso a nuestro país, la Dirección
de la empresa se reunió para analizar las causas
del desconcertante y a la vez imprevisto resultado.
Se arribó a la siguiente conclusión:
En el equipo japonés había un Jefe de
equipo y diez remeros, mientras que en el equipo argentino
había un remero y diez jefes de equipo. Se decidió
entonces adoptar las medidas pertinentes para que en
la competencia del año siguiente no sucediera
lo mismo.
En
1995, apenas producida la largada, desde la primera
remada el equipo japonés volvió a tomar
la delantera. El equipo argentino llegó esta
vez dos horas después. La Dirección volvió
a reunirse luego del nuevo revés y tras estudiar
lo acontecido, comprobó que:
En el equipo japonés había un jefe de
equipo y diez remeros, mientras que en el equipo argentino,
luego de un intenso y meditado estudio realizado el
año anterior, estaba compuesto por un Jefe de
equipo, dos asesores de gerencia, siete jefes de sección
y un remero. Por lo cual, luego de un minucioso análisis,
se llegó a la conclusión unánime:
"el remero es un incompetente".
En
1996 el equipo japonés escapó de salida.
La tripulación argentina, cuya composición
había esta vez sido encomendada al "Departamento
de Nuevas Tecnologías", llegó tres
horas más tarde.
A
los efectos de tomar al toro por las astas se llevó
a cabo una importante reunión en el salón
VIP de la compañía, ubicado en el cuarto
piso de la casa matriz, esta vez con la presencia del
Staff completo, con concurrencia obligatoria so pena
de ser severamente sancionados, en donde se llegó
a la siguiente conclusión: Posiblemente para
desconcertar a nuestro equipo, en esta ocasión
el equipo japonés optó por la formación
tradicional de un jefe de equipo y diez remeros.
El
equipo argentino, que había sido conformado según
el informe de una prestigiosa Consultora Internacional
con sede en la ciudad de Nueva York, prefirió
optar por una formación vanguardista integrada
por un jefe de equipo, dos auditores de la consultora
antes mencionada, un asesor en Calidad Total y cuatro
Controllers Administrativos que no quitaban el ojo al
único remero a quien habían amonestado
y castigado severamente quitándole todos los
plus e incentivos por los fracasos anteriores.
Luego
de varios días de reuniones realizadas en un
famoso spa de Punta del Este, se concluyó que
debía recurrirse a la contratación de
un nuevo remero, pero a través de un contrato
de tercerización a los efectos de no tener que
lidiar con el sindicato y los piqueteros, y no estar
atados a convenios laborales que atrofian la eficacia
y degradan la productividad."
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NAVEGANTE
DEL FUTURO, NOS ADELANTA UNA NOVEDAD ASOMBROSA
Navego
en un velero blindado, su rumbo actual para ser exactos
es de 124° 22.809´, la velocidad de 5,12 nudos,
la temperatura del agua de 18°, y pasa un bagre
de 16 centímetros bajo mi quilla. El ambiente
en esta mañana está muy agradable, ya
que está funcionando el aire acondicionado.
Desde la computadora está todo organizado, hasta
las velas se van ajustando para aprovechar en forma
óptima el viento. A mí, me están
reservadas tareas como escuchar a través de internet
la lectura de los diarios de mi ciudad, Buenos Aires,
hacer compras (para cuando regrese), o ver programas
de televisión.
Pero lo que en realidad, quería comentarles,
es una excelente noticia aparecida en un sitio dedicado
a la navegación. Parece ser, que en unos dos
años, una empresa noruega, estará en condiciones
de lanzar al mercado, unas cartas náuticas de
cada sector del mundo en papel (como si fuesen una enorme
y exacta impresión de la carta que uno puede
ver en una pantalla). Las ventajas de estas cartas son
muchas, como lo hace notar la misma empresa. Uno puede
usarlas en donde sea, incluso echado en la cucheta,
hacer dos tracitos con un lápiz y una regla,
y apoyando el dedo índice decir seguro: ¡Estoy
acá! (¡qué placer, si!), y luego
dirigir uno mismo el barco a un puerto, a un costo bajísimo,
sin virus, sin que se cuelgue el programa o se agoten
las baterías. Cartas de papel sí, que
buena idea, ¡bellas cartas de papel, que uno puede
acariciar o encuadrar si quiere!
Cartas de papel, reglas, lápiz, y un capitán
a bordo ¡qué buena idea!, ¡qué
placer más noble!, ¡ejercicio para el alma,
para el cuerpo y la mente!
Esteban Provera |
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