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EL CATAMARÁN DE OFELIA

Para introducirse a veces en un tema parece que hay mucho lenguaje y abundan las palabras, a veces, ellas por decirlo así de simple no nos alcanzan. Por ejemplo uno dice, "QUIERO" y parece que está jugando al truco; porque es difícil concentrar la mente en las interminables pasiones donde se puede aplicar la palabra "QUIERO" y estamos acostumbrados a minimizar todo aquello que queremos.

Si tuviera que sintetizar la historia del pontón, pero que a mí me gusta llamarlo CATAMARAN, porque en él navegamos, comemos, tomamos mate, quiero decir que tengo una manera de habitarlo, y es al aire libre.
Solamente un fierro, fuertemente soldado y como refuerzo un ángulo, para sostenernos en algún brusco movimiento que pudiera haber y además sirve para que más manos se puedan sostener del mismo.

Creo que desde mi niñez, en mis adentros hubo un "QUIERO FLOTAR"; supongamos que es así. Porque recuerdo que siempre que por alguna razón estábamos a la orilla del río Paraná en Rosario, no perdía la oportunidad de aunque sea tocar una canoa anclada en la costa, si lo lograba, me subía y si estaba observada y eso no me lo permitía, la recorría con los ojos con y con las manos, de popa a proa y de babor a estribor, y comenzaba a probar los efectos que los movimientos de ella producía, la llevaba hacia atrás y hacia adelante, le miraba hasta donde podía y tocaba con la mano haber cómo era la parte que fondeaba. Por supuesto que si estaban en la costa era porque no tenían quillote, quería descubrir porqué no se hundían, las sacudía de babor a estribor y aunque estaba anclada la llevaba un poquito más a lo profundo y veía que mas firme se establecía y no tumbaba. Casi siempre eran canoas de pescadores o similares.
El "QUIERO" pueden ser genes de un abuelo que no conocí. Por otro lado en el ambiente de la familia materna nadie era inclinado al mundo del agua así es que si lo que investigaba era solamente por mi cuenta, y no veía la hora de ser un poco mayor para introducirme en ese mundo, cuando en mi casa, agua, río, era sinónimo de ahogarse.
El QUIERO te hace vencer y te introduce en el mundo natural de lo interno que es el lugar más cómodo que podemos habitar.

Comencé en un club de remos, mas adelante cuando ya tenía niñitos esto era más difícil aunque lo hacíamos con mi esposo, entonces conseguimos una canoa liviana, con mástil y vela, mas adelante el motorcito y en el verano 1959- 1960, ví en el Parque Gral. San Martín a una señorita haciendo ski! Me enamoré de ese deporte y no bajé los brazos hasta que me fue posible tener una embarcación y motor acorde para lo que quería. ¡ Nunca ví algo tan hermoso como experimentar con el propio cuerpo y con un buque de pie, los efectos de las olas, de las aguas apenas picaditas, mansas y remansos. Esquiando, nunca me interesó mucho la acrobacia, a lo que los esquiadores por lo general se dedican, todo lo que me interesaba era dominar el RIÓ; CONOCERLO CON LUCHAS EN MIS PIES Y EN TODO MI SER.

Las circunstancias de la vida me llevaron a un campo en las cercanías de Tandil, donde existe un gran arroyo lleno de árboles, por lo tanto no es navegable, es el arroyo Tandileofú, y con la idea de traer leña de la isla para la salamandra, surgió la idea de un flotador para poder hacerlo. El ancho del arroyo es como de 15 mts. , en el lugar para donde lo construía; comencé a hacer pruebas con dos tambores de aceite de 200 lts. y unas tablas primero mas cortas y después mas largas y a medida que ponía tablas más largas iba controlando la seguridad de babor a estribor, pero de proa a popa dábamos unos tumbos que daban gusto. Pusimos dos tambores mas y también íbamos ajustando el largo de popa a proa, según la prueba nos iba dando resultado, entre muchos vuelcos, muchas risas y entre palos y alambres, logramos la estabilidad en la flotación, una vez que, y entre medio de muchas risas ví que lo teníamos controlado, en ese momento comencé a pensar qué forma le daría, con qué tipo de hierros había que construirlo para que no se curven.
Tomé las medidas, compré los materiales y se los llevé a un herrero que lo confeccione, también llevé los tambores de 200 lts. y pensé que estos no debían ir soldados, porque no tenía mucha confianza de la duración acerca del óxido. Hice un sistema de contención con una varilla que terminara en rosca, para ajustar con una tuerca, cada tacho lleva dos varillas, una atrás y otra adelante. Como EXPLORADOR sería usado en el arroyo, y este era bastante correntoso, con remos iba a ser difícil por la cantidad de árboles y raíces, entonces le hice un sistema de cabo y cadena, y en el catamarán argollas soldadas.

La historia sigue y es que en verano leña no hacía falta, entonces cambiamos la utilidad y colocamos dos reposeras, sensación privilegiada, donde siempre una nutria que venía remontando, me venía a visitar, cardenales, el asadito en la costa y para qué le voy a contar...
Pensé en llevarlo al embalse Río Tercero y los cabitos ya no servían para esa situación, comencé a probar la altura donde iba a ir el motorcito, ya que lo tenía, un Yumpita de pata larga, calculé el espacio necesario para poder timonearlo.
El hierro L céntrico, está pensado no solamente para tenernos de él sino también para poner una sombrilla y/o en el extremo un mástil para una bandera Argentina.
Diseñé el espejo y el espacio para la caña de timón. Me falta hacer una escalerita para que sea más fácil subir cuando nos tiramos al agua, porque el piso del catamarán queda muy alto respecto de la línea de flotación, y así quedaría concluida la obra.

Todo lo que puedo decir es que ningún barco nos ha hecho divertir tanto como esta creación casera y al alcance de cualquier economía.

OFELIA BARBE.


"Aquí vemos a Ofelia Barbé, quien está cursando actualmente el curso de timonel que se dicta en la Fragata Sarmiento.
Ella es abuela, vive en una chacra cerca de la Plata adonde tiene caballos, y dirige un equipo que se dedica a la silenciosa y dura tarea de rehabilitar de drogadictos y alcohólicos............
Este es un trabajo de Ofelia realizado durante el curso de Timonel, donde ella aplica palabras del léxico marinero:

CORAJE
Aunque no parezca fácil
y mucho menos normal,
que al conocer estribor
de una lanchita andariega
no puedo dejar de ver,
y aun más, relacionar
estribor, con estribar.
Es un peruano de paso
en cuyas pilchas me estribo,
mi pecho que hace de amura
ante un fuerte barlovento
me hace ceñir las rodillas
para adrizar este andar:
¡es un pingo tan hermoso!
¡y que hablar de cuando avanza!
si hasta un vaso de cerveza,
que va sujeto a su andar,
no se le vuelca una gota,
ni en el aire, ni al pisar
¡yo! no necesito rizo,
porque el trote de su estirpe
es de mucho cabalgar.

Espero que les haya gustado, como verán además de amar navegar tengo un caballo llamado "Coraje"
Ofelia

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