¿Te acordás hermano?

¿Te acordás, hermano? ¡qué tiempos aquellos!
Eran otros barcos, más barcos los nuestros,
no tenían radio ni tantos juguetes,
se tesaba a pulso y sin molinetes....

¿Te acordás, hermano, de aquellas mayores?
las popas lanzadas y el gran botalón;
hoy ya los muchachos no quieren pavadas
¿por qué zambullirse prendido a horcajadas
en la marejada, si hay proas-balcón?

¿Dónde están los veleros de antes?
Esas cosas sencillas, hermosas,
cuchillas, escandalosas
y grandes foques volantes...

Ya sólo atraen quejas las cosas añejas,
ya nos ha ganado la modernización,
ya no se respetan las viejas cangrejas
ni se toman rizos a matafión.

San Isidro, Colonia, Olivos, Sauce; San Juan...
¡qué lindas regatas! ¡qué farra al llegar!
¡qué buenos guindados tomamos parados!
los "colas" con los ganadores
juntos, acodados a los mostradores
de cualquier boliche, cafetín o bar!

Entonces dormíamos en las colchonetas,
tomábamos mate, galleta, salame con pan.
Nada de dormir en las camaretas
de amplias cuchetas, ni tomar champán.

Ya voy para viejo y no puedo olvidar;
me sigue el reflejo de los remojones,
charlas, risas, amigos, las tripulaciones...
De todo ese mundo.
De todo ese tiempo.
Si cuando lo pienso...
Enciendo la pipa y me pongo a fumar.

Fernando Campos Aicua.