Mensajes en botella
Autor: Hernán Alvarez Forn

Un clásico: relato humorístico de una regata Buenos Aires - Río de Janeiro

Párrafos del prólogo de la primera edición: “cada tres años una importante regata de mar plumerea las telarañas cerebrales de los yachtmens del Río de la Plata: es la Buenos Aires - Río de Janeiro.
Consiste en recorrer a vela solamente y en el menor tiempo posible la mitad de la panza atlántica de América del Sur, con el aliciente de tener el Golfo de Santa Catalina de por medio.
La diversidad de vientos y mares que se pueden encontrar durante el trayecto y la prohibición de hacer escalas so pena de ser descalifcado, obliga a una cuidadosa y eficiente preparación de barcos y tripulantes, que generalmente se va cumpliendo con gran pereza en los años intermedios y afiebradamente durante los últimos quince días previos a la largada, en los que surgen toda clase de inconvenientes, reparaciones y amarinamientos que es menester llevar a cabo a marchas forzadas.
De este modo se consigue dejar de navegar un mes entero y se llega al día de la partida con todo a medio terminar, absolutamente desentrenado y completamente agotado, condiciones tan normales entre los regatistas de alto bordo que lo contrario parecería ilógico.
La regata está organizada por el Yacht Club Argentino y el Iate Clube de Río de Janeiro. Las marinas argentinas, brasileña y uruguaya colaboran con barcos escolta y aviones de patrulla. Mensajes especiales para la flota se radian dos o tres veces por día para dar el parte meteorológico -Meteoro en la jerga náutica- y una vigilancia continua permite captar cualquier llamada de auxilio.
Para los barcos medianos suele durar entre diez y quince días, y su clasificación se arregla conforme a los handicaps de cada barco, de modo que la “chance” es pareja.
Cada barco es una isla de civilización. En esos diez o quince días un número reducido de hombres y ocasionalmente alguna mujer- deben convivir en unos pocos metros cuadrados habitables.
Así se pasan las veinticuatro horas de cada día, sin poder aislarse, sin poder cambiar de ambiente, sin tener ninguna forma de escapar de la presencia de los demás. Lo que allí sucede queda entre ellos. Por eso me ha interesado relatar algunos episodios de entrecasa, más que la regata propiamente dicha..
Pues el yachting, entre otras definiciones, es el método más cansador de descansar que ha inventado el hombre; es el deporte de las veinticuatro horas. Imagínense ustedes, por ejemplo, a un grupo de enloquecidos jugando golf diez días y diez noches seguidas, durmiendo algunos en la cancha mientras los relevan los otros, y tendrán una idea de la causa por la cual así defino al yachting.”

Hormiga Negra