Nocturno Soñado

La tierra lleva por la tierra;

más tú, mar,

llevas por el cielo.

¡Con qué seguridad de luz de plata y oro

nos marcan las estrellas

la ruta! -Se diría

que es la tierra el camino

del cuerpo,

que el mar es el camino

del alma-.

Sí, parece

que es el alma la sola viajera

del mar; que el cuerpo, solo,

se quedó allá en las playas,

sin ella, despidiéndola,

pesado, frío, igual que muerto.

¡Qué semejante

el viaje del mar al de la muerte,

al de la eterna vida!